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domingo, 6 de mayo de 2018

¡Feliz día, mamá!

Para conmemorar un día tan especial como es hoy: el día de la madre, dedicaremos un poema a todas aquellas madres que han hecho posible que hoy estemos donde estamos.



Enseñarás a volar

Enseñarás a volar,
pero no volarán tu vuelo.

Enseñarás a soñar,
pero no soñarán tu sueño.

Enseñarás a vivir,
pero no vivirán tu vida.

Sin embargo ….
en cada vuelo,
en cada vida,
en cada sueño,
perdurará siempre la huella
del camino enseñado

(Madre Teresa de Calcuta)






Jacob Sierra Díaz

miércoles, 28 de marzo de 2018

ORILLA

Poema del finalista del Premio Alfonso VIII de Poesía de 1998, Ángel Luis Luján Atienza, titulado Orilla:

Aquí venimos de ninguna parte,
sólo el curso corriente de los años
nos pone en una orilla, nos sitúa,
redondos como cantos lamidos por las sombras,
redondos pero absurdos.
Venimos de repente a esta comarca maleada
sin que ninguno nos prevenga
en la antesala de los muertos,
venimos de donde no sabemos nada
hasta esta otra ignorancia más consciente;
pero a pesar de la inocencia
llegamos con la sangre ya en las manos,
con sangre sobre el rostro, y en los dientes,
con órganos de sangre comprimida.
Es un sucio accidente el de nacer:
todo un invierno se nos hunde dentro
con la primera vez que respiramos.

Ángel Luis Luján Atienza

Jacob Sierra Díaz y Judith Vindel Sáez

domingo, 8 de octubre de 2017

Chiste de lógica

En una feria de inventos:

VENDEDOR: ¡Pasen y vean mi nuevo invento infalible anti-panteras!

CIENTÍFICO CHIFLADO: ¿Qué hace exactamente esa roca amarilla en forma de cono?

VENDEDOR: Esta roca, cargada con rayos gamma del Sol, alejará cualquier pantera a más de 200 metros.

CIENTÍFICO CHIFLADO: Ajam... suena interesante. ¿Qué hay que hacer exactamente?

VENDEDOR: Simplemente, nada. La roca ya está cargada de energía. Tendrá energía, y por tanto funcionara alejando panteras durante más de 300 años.

CIENTÍFICO CHIFLADO: ¡Eso es una estupidez! ¡Es imposible que aleje panteras! ¡Este invento es un saca-cuartos! ¿No cree usted eso?

VENDEDOR: Bueno, lo único que sé es que aquí no hay ninguna pantera...

CIENTÍFICO CHIFLADO: Diablos... ¡es verdad!... ¡yo quiero uno! ¿Cuanto cuesta? Bueno da igual el precio.... ¡Dame uno!





Moraleja: He aquí un ejemplo de cómo vender hielo en el Polo Norte.



"Hay dos cosas infinitas: El universo y la estupidez humana... y de la primera no estoy tan seguro"
Albert Einstein



Jacob Sierra Díaz

sábado, 12 de marzo de 2016

CONFIESO QUE HE VIVIDO

POR QUÉ NERUDA



La sal del mundo se había reunido en México. Escritores exiliados de todos los países habían acampado bajo la libertad mexicana, en tanto la guerra se prolongaba en Europa, con victoria tras victoria de las fuerzas de Hitler que ya había ocupado Francia e Italia. Allí estaban Anna Seghers yel hoy desaparecido humorista checo Egon Erwin Kish, entre otros. Este Kiskh dejó algunos libros fascinantes y yo admiraba mucho su gran ingenio, su infantil entremetimiento y sus conocimientos de prestidigitación . Apenas entraba a mi casa se sacaba un huevo de una oreja, o se iba tragando por cuotas hasta siete monedas que bastante falta le hacían al pobre gran escritor desterrado. Ya nos habíamos conocido en España y como él manifestaba la insistente curiosidad de saber por qué motivo me llamaba yo Neruda sin haber nacido con ese apellido, yo le decía de broma:
-Gran Kish, tú fuiste el descubridor del misterio del coronel Red - famoso caso de espionaje acaecido en Austria en 1914-, pero nunca aclararás el misterio de mi nombre Neruda.
 
Y así fue. Moriría en Praga, en medio de todos los honores que alcanzó a darle su patria liberada, pero nunca lograría investigar aquel intruso profesional por qué Neruda se llamaba Neruda.
 
La respuesta era demasiado simple y tan falta de maravilla que me la callaba cuidadosamente. Cuando yo tenía 14 años de edad, mi padre perseguía denodadamente mi actividad literaria. No estaba de acuerdo con tener un hijo poeta. Para encubrir la publicación de mis primeros versos me busqué un apellido que lo despistara totalmente. Encontré en una revista ese nombre checo, sin saber siquiera que se trataba de un gran escritor, venerado por todo un pueblo, autor de muy hermosas baladas y romances y con monumento erigido en el barrio Mala Strana de Praga. Apenas llegado a Checoslovaquia, muchos años después, puse una flor a los pies de sus estatua barbuda. 




BIBLIOGRAFÍA (ISO 690)

FRANCISCA VALENZUELA, María. El día en que Pablo Neruda descubrió que había violado [Imagen JPG].

NERUDA, Pablo. Confieso que he vivido. Madrid: Unidad Editorial S.A., 1999. 384 p. Colección Millenium

VARONA, Mery. Praga [Imagen JPG]. España: Contando los sesenta.


Jacob Sierra Díaz

martes, 1 de marzo de 2016

ROMANCE DEL CONDE NIÑO

Romance anónimo del siglo XV que habla de que el amor no tiene barreras y que sobrevive al odio y a la muerte.


Conde Niño, por amores
es niño y pasó a la mar;
va a dar agua a su caballo
la mañana de San Juan.
Mientras el caballo bebe
él canta dulce cantar;
todas las aves del cielo
se paraban a escuchar;
caminante que camina
olvida su caminar,
navegante que navega
la nave vuelve hacia allá.
 
La reina estaba labrando,
la hija durmiendo está:
— Levantaos, Albaniña,
de vuestro dulce folgar,
sentiréis cantar hermoso
la sirenita del mar.
— No es la sirenita, madre,
la de tan bello cantar,
si no es el Conde Niño
que por mí quiere finar.
¡Quién le pudiese valer
en su tan triste penar!
— Si por tus amores pena,
¡oh, malhaya su cantar!,
 
 
y porque nunca los goce
yo le mandaré matar.
— Si le manda matar, madre
juntos nos han de enterrar.
 
Él murió a la media noche,
ella a los gallos cantar;
a ella como hija de reyes
la entierran en el altar,
a él como hijo de conde
unos pasos más atrás.
De ella nació un rosal blanco,
de él nació un espino albar;
crece el uno, crece el otro,
los dos se van a juntar;
las ramitas que se alcanzan
fuertes abrazos se dan,
y las que no se alcanzaban
no dejan de suspirar.
 
La reina, llena de envidia,
ambos los mandó cortar;
el galán que los cortaba
no cesaba de llorar;
della naciera una garza,
dél un fuerte gavilán
juntos vuelan por el cielo,
juntos vuelan a la par.
 
 
Jacob Sierra Díaz

lunes, 4 de enero de 2016

COLMILLO BLANCO

Después se sentó y empezó a observar el lugar en el que se encontraba con la misma atención que prestaría el primer hombre que llegase a Marte. El lobezno había atravesado el muro que le separaba del mundo; lo desconocido le había soltado y se encontraba ahí sin sentirse herido. Pero el primer terrícola que llegase a Marte se sentiría menos extrañado que el lobezno. Sin ningún conocimiento previo, sin ninguna advertencia acerca de su existencia, se encontraba explorando un mundo enteramente nuevo.

Ahora que había escapado de las garras de lo desconocido, se olvidó que encerraba peligros. Se sentía poseído tan sólo por la curiosidad acerca de lo que le rodeaba. Husmeó la hierba, las plantas que crecían un poco más allá, el tronco semidestruido del pino que se encontraba en el límite de un espacio abierto entre los árboles.  Una ardilla que correteaba por el pie del árbol cayó sobre él. Se subió al árbol y desde aquel punto seguro insultó ferozmente al lobezno.

Esto contribuyó a elevar su moral, y aunque su próximo encuentro, un pájaro carpintero, le dio otro susto, prosiguió confiadamente su camino. Tal era su confianza, que cuando un nuevo pájaro chocó audazmente con él, el lobezno extendió una pata a echarse a tierra y a gritar. El ruido fue tan intenso que el pájaro, asustado, decidió poner tierra por medio, echando a volar.`

Pero el lobezno aprendía. Su mente nebulosa había establecido ya una clasificación. Existían cosas vivientes y otras que no lo eran. Además, era necesario cuidarse de las primeras. Las cosas inanimadas permanecían siempre en el mismo lugar, pero las vivientes se movían y nunca se tenía la seguridad de lo que harían. Siempre ha de esperarse de ellas lo inesperado, para lo cual se ha de estar siempre en guardia.

Se movía de una manera muy torpe. Caía sobre los arbustos y sobre las cosas. Una rama, que él se imaginaba que se encontraba muy lejos, le golpeó en el momento menos pensado, dándole en el hocico o azotándole las costillas. La superficie distaba de ser uniforme. Muchas veces se equivocaba y se caía hacia adelante sobre la nariz, o sus patas se enredaban en los obstáculos. Había guijarros que giraban bajo sus pies cuando los pisaba. Así vino a aprender que no todas las cosas que carecían de vida se encontraban en el mismo estado de equilibrio estable como la cueva, y que las cosas inertes de pequeñas dimensiones eran más propensas que las grandes a caer o a dar vueltas. Aprendía con cada fracaso. Cuanto más caminaba, tanto mejor lo hacía. Empezaba a acomodarse a sí mismo, a calcular sus propios movimientos musculares, a apreciar la distancia mutua entre los objetos y entre éstos y él mismo.


COLMILLO BLANCO. Jack London
  
 

BIBLIOGRAFÍA (ISO 690)
CAOS, Patri. Lobezno gris [Imagen JPG]. España: El magazine más retro de la reb.


LONDON, Jack. Colmillo Blanco. Novo Cerro, José (trad.). Madrid: Espasa Calpe, 2003. 283p. Grandes Clásicos Universales.


Jacob Sierra Díaz